Kadukados + Penitenzia + Delito y Medio en Vallekas

A las 13:20 del sábado 19 de enero, estaba yo ya preparadísima en la puerta de casa con mi mochila y la guitarra para emprender nuestro viaje hacia el madrileño barrio de Vallecas, para ver tocar a Kadukados junto a Delito y 1/2 y Penitenzia. Minutos después veo aparecer un coche azul conducido por Sergio (bajista de Kadukados) y al que acompañan Pilar, su novia, y Fran.
Subo al coche y tomamos rumbo al local de ensayo del grupo para cargar los trastos... Terminamos de meter todo en los coches, o de jugar al Tetrix, como se prefiera y cuando ya estábamos listos para irnos, Sergio comenta que parece que la rueda trasera del lado izquierdo del coche que conducía Dizz tenía poco aire... No es que tuviera poco, es que no tenía ninguno ¡estaba pinchada!
¡Zas! La primera del fin de semana... Nos toca cambiar la rueda... bueno... "nos" es un decir... Y es que... como dice mi madre en España el trabajo está muy bien mirado... Daba gusto verles trabajar en equipo a los chicos... Dizz cambiaba la rueda y los demás le miraban...

Tras llamar varias veces al buen hombre que nos había alquilado los coches, porque no éramos capaces de quitar una de las tuercas de la rueda... parece que todo se soluciona... y decidimos encaminarnos para Madrid de una vez... A todo esto... eran ya las 15:35 del medio día. Pero claro... "ya no podía pasar nada más"... ¡Eso es un decir!

Repostamos en una gasolinera y antes de que nos demos cuenta el coche en el que viajan Dizz, Fabi, Cañadas y Sonia a desaparecido de nuestra vista... Tras una hora de viaje... y de ver que en la carretera hay obras... decidimos llamar por teléfono... a ver dónde se encuentran los demás...

-"Cañadas, ¿habéis cogido la autovía o la autopista?"
-"Ehhhh.... la autopía..."

Después de eso y de bromas varias... suena el teléfono de Fran... son los del otro coche, a ver dónde paramos a comer... Y la conclusión es que debíamos para en la estación de servicio en la que paraba el autobús del instituto de Cañadas... no en esa no, en la siguiente. Nuestra pregunta era sencilla... ¿Dónde coño paraba el bus del instituto de Cañadas? Al final nos acabamos encontrando en un pueblo perdido de la mano de dios llamado La Hinojosa. Comemos, bromeamos... y continuamos con nuestra particular odisea.

Cuando el coche en el que yo viajaba llega a Madrid, el otro ya está en la puerta de la sala… pero para llegar allí tuvimos que pelearnos con montones de rotondas… y con el GPS, que merece un capítulo a parte… (¡¡¡Lo odio!!!).

Somos el primer grupo en llegar a la sala, pero minutos después aparecen los Delito y ½, unos tíos geniales a la vez que fenomenales músicos, todo hay que decirlo. Un poco más tarde llegan los Penitenzia, con los que Kadukados acabarían compartiendo escenario durante uno de los temas de los madrileños. Descargamos los trastos… y para empezar bien la tarde qué mejor que unas cuantas birras, reírse y desconectar un poco…


El dueño de la sala, cantante del grupo Sangre Azul, todo un personaje… pintoresco donde los haya, la verdad. La camarera un encanto de mujer… que acabó por invitarnos a copas y cerveza. Comienzan a probar los Delito… tras ellos Kadukados y por último Penitencia. Son más de las 9… y el concierto debe comenzar a las 10... Pilar, Sergio, Fran y uno de los chicos de Delito y ½ van a buscar la cena y de paso a Javi, que daría techo bajo el que dormir a Dizz, Cañadas y Fabi.
Cenamos y ¡comienza la fiesta! Me toca taquilla durante el concierto de Penitenzia, que suenan bien… quizá demasiados parecidos a Disidencia e incluso en algunas canciones los ritmos me resultan un poco repetitivos. Ya en el último tema piden por favor que tanto los Delito como los Kadukados suban al escenario y se canten un temita con ellos… Y claro, todos encantados. Dizz, Fran, Fabi y Cañadas, acompañados de algunos miembros de Delito y ½ como Oskar (voz), se encaraman encima de las tablas. Les veo desde mi posición en la puerta… resultan graciosos, están demasiado apiñados ahí arriba.

Los Penitenzia se bajan del escenario y es el turno de Kadukados. Cuando ya todo está listo, el dueño de la sala les presenta y comienzan a sonar los acordes de “El juego del siglo”.

Parecen cómodos en el escenario y continúan con “Micción cumplida” y “Sueños ahogados” a la que sigue la primera versión de la noche, “La buena cara” de Transfer, que Dizz dedica a los componentes de los otros dos grupos. Con este tema la gente comienza a animarse, incluso le hacen los coros a Fran.

Después los chicos estrenan su remodelada “Entre sus rejas”, que suena genial. El toque a lo Malos Vicios que le han dado a la canción la hace sonar todavía mejor que antes. Continúan centrados en el problema de la violencia de género y pasan a “Miedo”, tras la cual vendría la que sería la segunda versión del concierto, “Víctima” de Barricada que hace que el público, al que se le veía tímido, se anime a cantar y bailar.

A “Víctima” le sigue el último tema de Kadukados, “Sin más” que tocaron por primera vez en Valencia el 30 de noviembre. Personalmente, uno de mis dos temas favoritos del grupo. Llega el turno del “Paraíso de la especulación”, es hora de hablar del problema de la vivienda y justo a su fin comienzan a sonar los acordes de mi otra canción predilecta “Muerde el tiempo” en la que hasta me permito el lujo de cantar (o destrozar) un poquito cuando Fran me acerca el micro. Tiempo para otra versión “Caer de pie” de Mala Reputación, que aparentemente y por la reacción del público no era demasiado conocida en el lugar. Llega el momento de ponernos románticos, suena “Juntos”, es el momento tierno de la noche. Dos versiones más, el famoso “Die, die, die my darling” de The Misfits y con ella el momento más heavy de la noche, no lo digo por la canción en sí, sino porque Cañadas se suelta la melena.

La siguiente es “Herida de guerra” de Konsumo Respeto, la gente que abarrota la sala comienza a bailar y cantar y hasta los Kadukados tienen una colaboración de lujo cuando el Vasko sube al escenario para cantar con ellos.

El tiempo se agota y el concierto llega a su fin, cierran con “Harto” una de las primeras canciones que compuso el grupo. Cuando acaban, tengo la sensación que ha sido uno de los mejores conciertos que les he visto nunca, están satisfechos con su actuación y también empapados en sudor. Parece que a la gente le ha gustado y eso se nota en la cara de los músicos, están contentos.

Un pequeño paréntesis, felicitaciones, cerveza fresquita pues hace demasiado calor y comienzan a sonar los Delito y ½, que se marcan un señor concierto y a los que esperamos ansiosos el próximo día 2 de febrero en la Compe.La fiesta continúa al acabar definitivamente el concierto y conocemos a Jon Bon Jovi, o al menos él dice eso. Un tipo peculiar, gracioso y que más tarde hemos descubierto que es un portento con la guitarra, todo sea dicho.

La cerveza sigue corriendo y a más de uno le pasa factura… los ojos empiezan a encogerse y la sonrisa bobalicona aparece en la cara de muchos de nosotros ya.

Casi a las 6 de la madrugada salimos de Vallecas y nos dirigimos a Moncloa, el problema es que el guía es el más borracho de todos y nos hace pegar una vuelta increíble por todo Madrid, eso sí pasamos por la Castellana y creemos que de un momento a otro los taxis, que casi se podría decir que avanzan hacia nosotros en convoy, nos van a cerrar el paso y nos van a atacar. Muchas risas en el coche cuando Sergio dice ver, “a causa del cansancio”, una vaca en la carretera…
Por fin llegamos hasta el parking de la residencia de Javi, donde Pilar, Fran, Sergio y yo nos despedimos del resto de grupo y nos embarcamos en la que será la aventura de la noche. Tenemos que llegar a casa de Merche a dormir… pero realmente no sabemos ni como y eso que nos han dado miles de indicaciones… Caminamos durante más de 45 minutos e incluso a veces en la dirección contraria de la adecuada… cruzamos un parque en el que una pintada sobre una estatua situada nada más entrar nos recuerda que por esa zona y con nuestras pintas e ideas, no somos bien recibidos. Cruzamos el parque tan rápido como podemos y seguimos buscando el lugar exacto… Tras muchas vueltas, mucha hambre, que logramos aplacar en una especie de panadería, llegamos a nuestro destino. Ahora toca entrar en el ascensor, que esa es otra… Casi logramos cerrar las puertas… y cuando lo hacemos nos damos cuenta por su olor que hubiera sido preferible subir hasta el cuarto piso por las escaleras. Merche ya nos tiene preparado todo para dormir, un sofá que ocupo yo, y un colchón de matrimonio en el que acaban durmiendo Pilar, Sergio y Fran.

Llega la mañana y tras tomar café, mucho café, al que Merche nos invita para desayunar nos marchamos a buscar el coche, esta vez por las escaleras. Cuando llegamos al parque que cruzamos la noche anterior decidimos probar con una ruta alternativa… y volvemos a perdernos… caminamos y caminamos… durante dios sabe cuánto tiempo… hasta que por fin damos con la farola torcida que la noche anterior nos hizo tanta gracia, seguramente a causa del alcohol que corría por nuestras venas. Nos subimos al coche por fin, sólo quedaba enchufar el GPS y salir de allí pitando pues Dizz, Cañadas y Fabi ya había tomado rumbo a Albacete un rato antes. Pero el GPS dice que no quiere funcionar… y no lo hace hasta que no estamos en la autovía y ya más cerca de Albacete que de Madrid. Damos mil y una vueltas para salir de allí… pero lo logramos… aunque sea solo por cabezonería.
Durante el viaje de vuelta paramos varias veces en áreas de servicio (no sé si pararía el instituto de Cañadas en alguna de ellas). La pobre Pilar iba mareadísima y a los demás nos pasó factura toda la cerveza que bebimos la noche anterior y hacíamos repetidas visitas al baño.

Por fin… llegamos a Albacete… pero ya una vez en el polígono industrial, casi somos capaces de encontrar el local… Cuando lo logramos, descargamos todo lo que iba en el maletero… y ahora sí… cada uno a su casa. La primera en bajar soy yo, para mí la aventura acababa a las 4 de la tarde del domingo 20 de enero…

Solo me queda dar las gracias a los Kadukados en primer lugar, a la gente de la sala, los otros dos grupos, a Javi y Merche por darnos cobijo y a Pilar y Sonia por hacerme compañía durante la noche. Sois muy grandes. A la próxima, más y mejor.


Hasta siempre Madrid!

Fotos y texto: Mewy